Sobre las elecciones presidenciales México 2012

 Desde hace algo de tiempo he estado recibiendo mensajes en la sección de Contacto y también comunicaciones en mi vida cotidiana de gente que me pregunta: “Antonio, ¿por qué no escribes algo al respecto de lo que está ocurriendo ahora en las elecciones…? ¿No tienes nada qué decir?”

 Por principio de cuentas yo ignoré totalmente los comentarios enviados vía electrónica. A la gente que se acercó a preguntarme mi opinión, les compartí un poco de mi punto de vista y a los que me dijeron que escribiera algún artículo al respecto, les respondí señalándoles que por el momento ‘no tenía planes para hacer algo sobre el tema’. Conforme han pasado los meses, sin embargo, los comentarios se han vuelto más continuos e insistentes, así que hoy he decidido darles una respuesta a todos y a cada uno de ustedes de manera rápida.

 He pensado mucho en si debería o no elaborar un escrito al respecto. Después de un largo rato de reflexión, he llegado a concluír que no deseo hacerlo. Y por un motivo muy sencillo: Richa Robelo nunca ha sido sobre política; el concepto de Richa Robelo no se trata de éso. Si le preguntaran a Richa Robelo, quizás a lo mucho que llegaría es escribir un poema de lo mucho que le ‘vale madres’ la política.

 ¿Cuál es el punto de escribir sobre política en éste sitio, de cualquier modo? ¿Para seguir la corriente de lo que están haciendo todos los blogs del país? Únicamente, para tener en unas semanas aquí a un montón de usuarios enérgicos en la sección de comentarios, peleándose, tratando de imponer su propio punto de vista.

 Hay una cantidad delineada de temas que Richa Robelo no toca en sus escritos (por lo menos de manera seria), y éste es una de ellos. No publico una opinión porque mi opinión es sólo una opinión más. Ya antes que la mía se han publicado infinidad de opiniones en Letras Libres: escritores y columnistas de renombre tales como Guillermo Sheridan, Isabel Turrent y Gabriel Zaid, los cuales yo recomiendo ampliamente.

 Pero aún las palabras de éstos escritores no llegan a donde tendrían que llegar; no taladran el suelo por debajo del cual aún habita la mayor parte de la población de nuestro país. ¿Cuántos son los que leen éstos blogs? ¿La gente letrada, ilustrada? ¿Y qué hay con el resto de la población? ¿Qué leen ellos? ¿Qué ven? ¿El mundo que les vomita Televisa…? Éste es el verdadero problema.

 Si palabras de grandes hombres como lo son intelectuales y estudiosos no están transformando la opinión de un país, ¿qué puedo esperar de la opinión un escritor independiente como yo? Nada. Porque si algo he observado en los blogs que he visitado es que todas las personas están prestas a debatir y a imponer, más que a escuchar lo que alguien más tiene que decir: aprovechan el espacio de “comentarios” para escribir ensayos de más de 500 palabras, todo para imponer su propio punto de vista, partido político o candidato, invalidando las observaciones de los otros.

 Ahora bien, muchos de ustedes se preguntarán: ¿tengo una opinión? Sí, y es una muy bien informada. No quiero meterme ni en preferencias políticas, ni con partidos, ni con candidatos en éste sitio porque, una vez más, Richa Robelo no trata de ello. Sí existen, sin embargo, algunas cosas que me gustaría compartir. Tratando de ser lo más objetivos posibles, evadiré nombres de políticos, y prácticamente de TODO.

  • Ninguno de los 4 candidatos a la presidencia de México vale realmente la pena.
  • Es infantil pensar que puede llegar un hombre (llámese cómo se llame) y que podrá él solo transformar a todo un país, séase para bien, o séase para mal. ¿Qué, ahora resulta que los presidentes son Superman? ¿Todo lo pueden?
  • Un presidente es sólo una “cara” detrás de la cual hay muchas sombras. Es decir, a él es al que le echamos la culpa de todo lo malo y el que toma crédito por todo lo bueno que pasa en el país; es una figura pública, valga la expresión. Pero hay gente tras bambalinas que no vemos; gente que actúa “en su nombre”. Un presidente es un hombre que se para encima una gran maquinaria de gente y de procedimientos.
  • Ningún presidente podrá re-virar el país rumbo al crecimiento (económico y social) mientras la raza mexicana siga sumida en sus propios conflictos heredados ancestralmente y su ignorancia y franca ley del mínimo esfuerzo. O sea, el presidente es uno: los mexicanos son 112 millones. Si nos ponemos a jugar a jalar la cuerda, ¿quién irá a ganar?
  • El sistema está corrompido de base. Si realmente quisiéramos un cambio, tendríamos que esperar una renovación completa. Y la gente que está al mando del país debiera tener no únicamente una mejor formación intelectual, sino también un mayor desarrollo personal. ¿Porqué Desarrollo Personal? Pues porque es muy obvio para mí que muchos de los políticos están en ésos puestos subsanando sus propias carencias, más que las de todos nosotros. El sistema se ancla en nuestras necesidades emocionales y por éso nos convertimos en seres materialistas: no solamente los políticos adolescen de éste mal, sino en general toda la población mexicana. Si tuviéramos fortaleza espiritual, tendríamos la capacidad de subir al poder sin ser corrompido por éste, y obrar por lo que hemos prometido: un mejor país para los mexicanos y para los intereses de todos.
  • Cuando un presidente sube al poder, es como si llegara a un gran salón con muchas sillas y él se sentara en una de ellas. El que se sienta a la derecha de él es un corrupto; el de la izquierda está clavándose quién sabe cuanto dinero ilegalmente; el de enfrente tiene contacto con el narcotráfico. No importando cuánto intente cambiar el presidente, tiene un marco de acción limitado.
  • Se tiene la ilusión de que al votar por un partido o candidato distinto, se está votando por un México distinto. Ésto es cierto a la vez que no lo es, ya que si revisamos la historia de los partidos políticos en México tanto el PAN como el PRD fueron fundados por políticos que se separaron del PRI. Todos los políticos son parte de una misma familia.

 Por último… si mal no recuerdo de mis clases de Civismo  en Primaria, el presidente (Poder Ejecutivo) puede tomar iniciativas, pero si éstas no pasan el filtro del Congreso de la Unión (el Poder Legislativo, que por cierto es disfuncionalmente grande), no se convierten en Leyes, y por lo tanto nunca llegan a ejecutarse (Poder Judicial). Todo parece indicar que somos un pueblo muy fanático de los presidentes, ésas Rock y Pop Stars que están hasta el frente del escenario. Pero pues se nos olvida que también existen los personajes del fondo, los Diputados y Senadores. No revisamos sus propuestas, ni sus planes de trabajo. En ocasiones ni sabemos quiénes son. Todos nos distraemos con los protagonistas principales, los candidatos a presidente.

 EL PUEBLO MEXICANO DEBE MADURAR. Y debe haber madurez tanto en los gobernantes como en los gobernados. No olvidemos que somos un país jóven: un infante que derrocha millones de pesos en festejar sus 200 años de vida. Comparado con las viejas naciones del otro lado del charco, no somos más que unos niños.

 Ya está ocurriendo: hay gente que está emergiendo con opiniones fuertes, hay críticas y se están montando varias telas de juicio a cosas que antes la gente ignoraba, o simple y sencillamente se conformaba con ellas. Lamentablemente es sólo una pequeña fracción de la población la que está tomando conciencia de las cosas: se trata de los universitarios, de la gente culta. La gran mayoría del país sigue bajo tierra en pobreza e ignorancia. Los más primitivos, siguen nadando inertes en los ríos de la glorificación del sexo, del alcohol y de las drogas, consumiendo ahí su tiempo, sus neuronas, su existencia. Son apenas pocos los que maduran y llevan su energía a su mente, a analizar, a formar juicio.

 Los candidatos a los puestos políticos, por otra parte, parecen estar en un proceso de  franca de-evolución, y lo demuestran al dedicar gran tiempo de sus campañas para criticar o invalidar al otro, en vez a poner nuevas propuestas sobre la mesa.

 Bien, éso es todo lo que tengo que decir al respecto. Me despido de ustedes y gracias por leer éstas humildes líneas.

 ¡Ah! Por cierto, Richa Robelo manda a ch**gar a su madre a todos los políticos.

~Richa Robelo

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